miércoles, junio 17, 2026

El Escudo del Norte: cómo el General Güemes y sus Infernales salvaron la Independencia Argentina

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Hoy, 17 de junio, es una fecha que cala hondo en el sentir salteño y en toda la fibra de nuestra identidad nacional. Se conmemora el paso a la inmortalidad del General Martín Miguel de Güemes, el único general argentino herido en combate en nuestra guerra de la independencia.

Para nosotros, repensar a Güemes no es solo recordar una efeméride escolar; es entender al estratega brillante, al líder popular que transformó a los desposeídos en un ejército invencible, y al hombre que sacrificó su fortuna y su vida por el proyecto emancipador de San Martín y Belgrano. Sin su resistencia, la historia de la Argentina hubiera sido completamente diferente.

Martín Miguel Juan de Mata Güemes Montero de Goyenoche y la Corte nació en Salta el 8 de febrero de 1785. Pertenecía a una familia de la élite colonial; su padre era un alto funcionario de la corona española. Tuvo una educación privilegiada, pero a los 14 años abrazó la carrera militar al incorporarse al Regimiento de Infantería de Buenos Aires, con asiento en Salta.

Su bautismo de fuego no fue en las montañas del norte, sino en el río: durante las Invasiones Inglesas de 1806, protagonizó una hazaña insólita para la historia militar mundial al comandar una carga de caballería que capturó al buque inglés Justina, el cual había quedado encallado en el Río de la Plata debido a una bajante.

Tras la Revolución de Mayo de 1810, Güemes se sumó a la causa patriota. Sin embargo, su verdadero quiebre histórico ocurrió a partir de 1814. Tras los fracasos del Ejército del Norte en el Alto Perú, la frontera norte quedó desprotegida. Los realistas, con tropas veteranas que habían vencido a Napoleón, avanzaban decididos a asfixiar la revolución en Buenos Aires.

Ahí es donde surge el Güemes conductor. Al asumir el gobierno de Salta en 1815, organizó la defensa no con un ejército regular que no tenía, sino con el pueblo del norte: peones de campo, arrieros, artesanos e indígenas. Nació así la Guerra Gaucha, una guerra de guerrillas caracterizada por:

  • Guerra de desgaste: El enemigo era superior en número y armamento, por lo que nunca se le daba una batalla frontal.
  • Ataques relámpago: Los “Infernales” —su cuerpo de línea bautizado así por su bravura y sus ponchos rojos— atacaban de noche, en el monte, por sorpresa, y desaparecían en segundos.
  • Tierra arrasada: Cuando los realistas avanzaban, los pueblos norteños evacuaban llevándose el ganado y los víveres. Los invasores encontraban ciudades fantasmas, sin comida y bajo un acoso constante que diezmaba su moral.

El escudo de San Martín: José de San Martín comprendió perfectamente que el plan continental de cruzar los Andes y liberar Lima era imposible si los realistas invadían el actual territorio argentino por el norte. Le confió a Güemes la custodia de esa frontera. Güemes y sus gauchos frenaron, en total, siete invasiones realistas masivas.

Obra “Inmortal” de Dn. Antonio Alice

El liderazgo de Güemes no era puramente militar; era profundamente político y social. Para sostener a sus tropas, implementó el Fuero Gaucho, un decreto que eximía a los gauchos que combatían del pago de arriendos a los grandes terratenientes y los ponía bajo la justicia militar, protegiéndolos de los abusos de los poderosos.

Esto le valió la devoción ciega de las clases populares, que lo veían como a un padre (el “Padre de los Pobres”), pero también el odio de la aristocracia salteña (la “Patria Nueva”), que veía en Güemes a un demagogo que confiscaba sus bienes y empoderaba a la plebe para financiar la guerra. Buenos Aires, sumida en sus propias guerras civiles, también le dio la espalda sistemáticamente, negándole fondos y armas.

A principios de 1821, la situación era asfixiante. La oposición interna salteña conspiró con el jefe realista Pedro Antonio de Olañeta para librarse del caudillo.

La noche del 7 de junio de 1821, una columna realista guiada por traidores locales ingresó en Salta en secreto. Al salir de la casa de su hermana, la enorme Magdalena “Macacha” Güemes —su mano derecha y operadora política—, Güemes fue emboscado. Al intentar saltar un cordón de soldados a caballo, una bala lo alcanzó en la espalda.

Herido de muerte (se cree que padecía hemofilia, lo que agravaba cualquier hemorragia), huyó hacia el monte, al campamento de Chamical. Pasó diez días de agonía en un catre improvisado, bajo la sombra de un ceibo. El enemigo le envió un emisario ofreciéndole médicos, dinero y títulos si ordenaba la rendición de sus tropas. Güemes, en un último acto de dignidad soberana, reunió a sus oficiales y les hizo jurar que continuarían la lucha hasta que el último invasor fuera expulsado.

El 17 de junio de 1821, a los 36 años, Martín Miguel de Güemes falleció. Sus gauchos cumplieron el juramento: pocas semanas después, liderados por el coronel Jorge Enrique Vidt, marcharon sobre Salta y expulsaron definitivamente a los realistas.

Por qué Güemes es fundamental para la Comunidad QDC

Hoy, a más de dos siglos de su sacrificio, la figura de Güemes nos deja lecciones urgentes:

  1. La resiliencia ante la escasez: Güemes demostró que cuando los recursos faltan (como le faltaban armas, dinero y apoyo del puerto), la organización comunitaria, la convicción y la inteligencia estratégica pueden suplir cualquier carencia material.
  2. El valor de lo colectivo: La gesta del norte no fue la obra de un hombre solitario, sino de un pueblo entero que decidió que la libertad valía más que la comodidad.
  3. La soberanía desde el interior: Güemes representa el federalismo del hacer, el que defiende a la patria desde las provincias, reclamando el lugar central que el interior merece en la construcción de la Argentina.

Que este 17 de junio sirva para que en comunidadqdc.com.ar mantengamos viva la memoria del Gran Héroe Gaucho. Su poncho rojo sigue siendo, hoy más que nunca, un símbolo de resistencia, entrega y patriotismo inquebrantable. ¡Salud al General Güemes!


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Gastón Conte
Gastón Conte
Con más de dos décadas de carrera en la administración pública provincial, cuento con estudios superiores en Ciencias Políticas y Administración Pública (UNCuyo) y Política, Gestión y Comunicación (UNDAV). Mi perfil combina la formación universitaria con 26 años de experiencia operativa y estratégica en la Dirección General de Escuelas, especializándome en la práctica institucional y el análisis. Experto Wordpress & UX/UI

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