Me gustaría iniciar nuestra conversación dando continuación a precedentes artículos sobre los aspectos educativos y formativos del deporte a nivel pedagógico, aspectos que he mencionado en numerosas ocasiones y en diversas circunstancias, para comprender su profundo significado juntos y compartirlo con padres, educadores, entrenadores y personal de las instituciones deportivas.
Hoy me ocuparé de los jóvenes y el deporte. Si bien la característica distintiva del deporte es alentar a los atletas a compaginar sus programas académicos y deportivos, se hace necesario aclarar y analizar el contexto social en el que vivimos.
Es evidente que atravesamos un periodo de gran confusión, debido a la información cada vez más engañosa y a los pseudo modelos a seguir, que a menudo nos impiden comprender las necesidades de las personas, especialmente de los jóvenes, entender con quién estamos tratando y proporcionar los estímulos adecuados para definir un plan de vida eficaz.
Es fácil hablar de una sociedad compleja, fragmentada o líquida: personalmente, estoy convencido de que la sociedad actual está más confusa que compleja. Por lo tanto, creo que es necesario repensar y redefinir el papel de la familia, las escuelas, las instituciones educativas y reflexionar sobre el error, porque la verdad surge más del error que de la confusión.
Parece que la sociedad compleja sigue desafiando sin reservas a la educación, es por ello que con la dimensión educativa y formativa del deporte, debemos desafiar a la sociedad.
La acción educativa no debe descuidar ningún aspecto del potencial de la persona, sino que debe permitir que las personas desarrollen su propia personalidad, se comprendan mejor a sí mismas y a los demás, y establezcan relaciones equilibradas y efectivas.
Es necesario promover la conciencia de la coesencialidad de la educación para la vida, que no puede garantizarse únicamente mediante estudios pedagógicos, sino que presupone una considerable sensibilidad y voluntad educativa por parte de todos.
Los riesgos asociados a una valoración distorsionada de la actividad deportiva, tanto en términos de crecimiento personal como de procesos innovadores en los ámbitos social, educativo y formativo, nos llevan a reconocer la necesidad de una definición más
precisa de este principio. Si se interpreta adecuadamente y se estructura operativamente de forma eficaz, puede convertirse, para los jóvenes deportistas, en una herramienta y una oportunidad de renovación y crecimiento.
Los proyectos educativos deben encarnar la preocupación de los aficionados por las futuras decisiones de los atletas, sin limitarse exclusivamente a la actividad competitiva y deportiva, sino también ofreciendo a los jóvenes oportunidades para orientarse en la construcción de su propia identidad.
Los proyectos deben ser coherentes con cada tipo de deporte en términos de desarrollo educativo, personal y grupal, y se divide en segmentos específicos:
- repensar la práctica deportiva a la luz de un proceso educativo personal;
- considerarse miembros activos de la sociedad;
- valorar la educación como una verdadera forma de libertad;
- Prestar atención a los modelos culturales cambiantes y, al mismo tiempo, a los modelos que han marcado la historia en términos de progreso económico y social;
- Detectar sus propios signos de desorientación debido a la fragmentación que
- caracteriza la cultura posmoderna (no olvidemos que vivimos en una sociedad que a menudo extingue el coraje y la esperanza en el futuro).
Observamos, lamentablemente, en este contexto, que está plagado de figuras que inducen comportamientos estereotipados, orientados principalmente a la ilusión del éxito fácil: basta con pensar, incluso superficialmente, en las muy diferentes realidades virtuales y cómo limitan la realidad y nos alejan de las decisiones saludables, aquellas decisiones que realmente implican un cambio en los sentimientos y la vida de los jóvenes, respetando su potencial.
Es fundamental que los jóvenes atletas cuestionen la importancia del deporte, reflexionando sobre su propósito, su significado educativo, así como el valor de la educación y el entrenamiento, para dar sustancia a su misión. Deporte, educación y entrenamiento: estos son los elementos que deben guiar a los jóvenes deportistas a construir sus propios planes de vida, partiendo de la convicción de que el compromiso, la determinación, la visión, la lógica y la pasión son las cualidades que caracterizan no solo al atleta profesional, sino también a la persona que forma parte de la sociedad.
En este sentido, los educadores junto a los jóvenes tienen el deber moral de reflexionar sobre las historias de quienes, con su compromiso, han dado forma a las diversas realidades económicas actuales: figuras que se erige en la historia como auténticos modelos a seguir.
Si pensamos en la creación de un equipo de entrenadores altamente cualificados tendría como objetivo impulsar el desarrollo de cada atleta, mediante intervenciones personalizadas y de equipo.
A nivel socioemocional, se necesita poner atención a los siguientes aspectos:
- la conciencia del propio potencial;
- el fortalecimiento de la autoestima;
- la importancia de establecer relaciones positivas dentro del grupo;
- la necesidad de reconocerse como parte integral del grupo;
- la eliminación de cualquier forma de exhibicionismo;
- la aceptación de los errores no como castigo, sino como un momento de reflexión;
- el desarrollo humano y técnico del equipo;
- la aceptación del éxito como una forma de maduración, no de glorificación;
- el cumplimiento de las reglas y principios de la actividad competitiva;
- el respeto por el rol de los entrenadores y las instrucciones que imparten;
- la preservación y el desarrollo de los principios éticos que caracterizan la actividad deportiva.
Las oportunidades para el diálogo deben siempre existir entre todas las partes: directiva deportiva, entrenadores, preparadores físicos, atletas y familias, para fomentar un ambiente sereno que propicie el bienestar, ya que permitirá identificar y reflexionar sobre los problemas que con demasiada frecuencia determinan el sufrimiento de los jóvenes.
Para los padres es muy importante la necesidad de estudiar y conocer a fondo las características conductuales de sus hijos.
Educación y formación: dos términos que a menudo se usan como sinónimos, pero que en realidad no coinciden del todo.
Educación (del latín e-ducere) significa literalmente «extraer» de cada persona las cualidades necesarias para la vida en sociedad.
Por lo tanto, es deseable apoyar y promover en niños y adolescentes el pleno desarrollo de sus aptitudes personales y cualidades latentes.
El desarrollo y la promoción de los atletas es el resultado de una interacción continua entre clubes deportivos, atletas, familias y escuelas
La naturaleza específica de las actividades de entrenamiento constituye, por lo tanto, el verdadero sistema de valores, ética y moral que ayuda a los jóvenes atletas a participar en un proyecto arraigado en el deporte, pero que aspira a convertirse en parte activa de la sociedad civil, donde deben imperar la lealtad, el compromiso, el sacrificio, la inclusión, el espíritu de equipo y el crecimiento personal
FUENTE CONSULTADA
Artículo de Arturo Carapella Secretario Nacional de la Asociación Pedagógica Italiana (As.Pe.I.)Ex profesor de Secundaria
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