Ernest Hemingway publicó “En otro país” (“In Another Country”) en 1927, dentro de su colección Men Without Women. El cuento está ambientado en una ciudad italiana durante la Primera Guerra Mundial y sigue a un grupo de soldados heridos que asisten diariamente a terapias de rehabilitación con modernas máquinas médicas. El narrador, un joven extranjero, probablemente estadounidense, comparte ese espacio con oficiales italianos mutilados por la guerra, especialmente con un mayor que perdió la mano.A simple vista, el relato parece sencillo y frío, con observaciones concretas y diálogos secos, como acostumbra el estilo de Hemingway. Sin embargo, si se analiza con detenimiento, puede apreciarse el significado oculto bajo el “iceberg”.
Los soldados ya no están en batalla, sino en recuperación. La tecnología promete sanarlos, pero hay algo más profundo que no tiene cura. Los personajes están atrapados en una rutina vacía y todos se muestran desesperanzados con su tratamiento, en especial el mayor, estricto y rígido en un principio, cuya dureza termina revelándose como consecuencia de la muerte de su esposa. Al igual que él, los demás personajes aparecen endurecidos y deprimidos, no solo por sus lesiones físicas, sino también por las repercusiones emocionales de la guerra. Los hombres intentan consolarse con patriotismo, reconocimiento por su servicio y compañerismo, pero sin éxito: el vacío permanece. El narrador incluso admite estar aterrado ante la posibilidad de volver al frente y morir.
La ruptura no solo está en el trauma, sino también en la masculinidad. Se destruye el ideal del soldado fuerte, masculino e inmutable. Mutilados y heridos, los hombres ya no son los mismos. Este constituye uno de los temas principales del cuento.
Además, el aislamiento y la soledad están constantemente presentes. Aunque se habla de compañerismo, todos parecen emocionalmente separados. Esto no solo se refleja en que el protagonista sea extranjero, sino también en la frialdad con la que los personajes se tratan entre sí. Incluso dentro de un grupo, permanecen solos.
El mayor es el personaje más complejo del relato. A diferencia de los demás, su cinismo no nace únicamente de la guerra. La muerte de su esposa por neumonía lo transforma por completo y le arrebata la fe en la recuperación y en el futuro.
El estilo de escritura acentúa el dolor: nadie confiesa abiertamente su trauma y las emociones se muestran de manera indirecta. Hemingway evita el sentimentalismo y el romanticismo para que el vacío emocional hable por sí mismo.
Hasta el día de hoy, el cuento sigue siendo moderno porque aborda la desconexión que deja una experiencia extrema. En el contexto de la guerra, esta vivencia resulta universal para muchos veteranos, aunque también puede aplicarse a cualquier gran trauma. La imagen que Hemingway construye sobre la fragilidad humana se mantiene vigente con una fuerza incansable.


