Por años, el maestro MATE fue una figura conocida en el entramado del nivel primario. Hoy, una nueva resolución de la Dirección General de Escuelas propone algo más que un cambio de nombre: redefine el sentido del acompañamiento pedagógico y consolida una mirada integral sobre las trayectorias escolares de niñas y niños.
A partir de esta normativa, el rol pasa a denominarse Docente Referente de Trayectorias (DRT), una figura que amplía su alcance y se fortalece como actor clave en la construcción de una escuela que no solo enseña, sino que acompaña, incluye y cuida.
Desde el gobierno escolar subrayan que no se trata de una mera cuestión administrativa. El cambio expresa una concepción más colaborativa, territorial y contextualizada del aprendizaje, centrada en reconocer los tiempos, las necesidades y las realidades de cada estudiante, con el objetivo de garantizar recorridos escolares continuos y significativos.
El Docente Referente de Trayectorias se integra de manera directa a los proyectos institucionales y asume un rol estratégico en cada escuela primaria. Entre sus principales funciones se destacan el diagnóstico de trayectorias escolares débiles o en riesgo, la planificación e implementación de intervenciones pedagógicas situadas y el acompañamiento al trabajo cotidiano de los docentes de grado.
Además, el DRT deberá sistematizar las estrategias desarrolladas en la institución, analizar avances y dificultades y aportar información clave para orientar la toma de decisiones pedagógicas.
“El DRT no reemplaza la tarea docente, sino que potencia el trabajo colectivo de la escuela, fortaleciendo las prácticas de enseñanza y ampliando las oportunidades de aprendizaje para todos los estudiantes”, remarcaron desde la Dirección de Educación Primaria.
En este sentido, el nuevo rol reafirma una concepción del nivel primario como un espacio de cuidado y enseñanza, donde cada niña y cada niño recibe el apoyo necesario para aprender y avanzar en su trayectoria escolar.
La redefinición del DRT se inscribe en una mirada más amplia: la Red de Trayectorias Educativas, que articula acciones institucionales y territoriales. En este entramado, el supervisor seccional cumple un rol central como garante de la coherencia de las políticas y prácticas en su sección.
A partir de diagnósticos integrales, el supervisor promueve y acuerda lineamientos seccionales que orientan el fortalecimiento de las trayectorias escolares. En este marco, se potencia el trabajo del asesor psicopedagógico seccional, quien coordina el Consejo Seccional de Trayectorias.
Este espacio se consolida como un dispositivo clave para planificar, analizar y definir acciones ajustadas a cada contexto escolar, favoreciendo acuerdos pedagógicos comunes e intervenciones oportunas frente a trayectorias en riesgo.
Otro actor que gana protagonismo en este nuevo enfoque es el auxiliar de Informática Educativa (AIE), concebido como un apoyo estratégico para la enseñanza y el acompañamiento de las trayectorias escolares.
Entre sus funciones se incluyen la integración pedagógica de tecnologías digitales y estrategias de inteligencia artificial educativa, el diseño de secuencias didácticas interactivas junto al DRT y el impulso de programas de alfabetización y ciudadanía digital en las escuelas.
El AIE también participa en la detección de barreras de acceso al aprendizaje vinculadas al uso de tecnologías, colabora en el monitoreo del impacto de las plataformas educativas y aporta soluciones tecnológicas a las necesidades territoriales, integrando las instancias del Consejo Seccional y las propuestas de formación situada.
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