Nació el 24 de junio de 1911 en Rojas, provincia de Buenos Aires, en el seno de una familia de inmigrantes italianos. Estudió Física en la Universidad de La Plata, donde se doctoró en 1938. Más tarde obtuvo una beca que le permitió trabajar en el Laboratorio Curie de París, participando en investigaciones sobre radiaciones atómicas. A su regreso a la Argentina, se desempeñó como profesor de Física.
En 1945 publicó su primer ensayo, Uno y el Universo, obra que recibió el Primer Premio Municipal de Prosa de la Ciudad de Buenos Aires. A partir de ese momento decidió abandonar la ciencia para dedicarse plenamente a la literatura. Colaboró con revistas como Teseo y Sur, así como con el diario La Nación, y también se dedicó a la traducción de autores extranjeros.
Tras una etapa enfocada en el ensayo, en 1948 la editorial Sur publicó su primera novela, El túnel, luego de haber sido rechazada por otras editoriales. Esta obra, de carácter psicológico y existencialista, fue llevada al cine en tres ocasiones y posicionó a Sábato como una figura prometedora de la literatura. Trece años después publicó Sobre héroes y tumbas, novela que le otorgó reconocimiento internacional como uno de los principales escritores argentinos. En 1974 apareció Abaddón el exterminador, que obtuvo el Premio al Mejor Libro Extranjero en Francia.

Además de sus novelas, Sábato dejó una amplia producción ensayística, entre la que destacan Hombres y engranajes (1951), Heterodoxia (1952), El escritor y sus fantasmas (1963), Cartas a un joven escritor (1975) y Diálogos con Jorge Luis Borges (1976), entre muchas otras.
Diversos especialistas han señalado que Sábato fue uno de los autores más leídos de su tiempo y una figura influyente en el ámbito cultural, social y político argentino. Sus obras más reconocidas, como El túnel y Sobre héroes y tumbas, marcaron a generaciones de lectores, mientras que sus ensayos sobre la condición humana y la crítica al avance tecnológico mantienen vigencia.
En 1984 recibió el Premio Miguel de Cervantes, el máximo reconocimiento de las letras en lengua española, convirtiéndose en el segundo argentino en obtenerlo, después de Jorge Luis Borges.
En 1998 publicó sus memorias, Antes del fin, donde evoca su infancia, su formación junto al físico argentino Bernardo Houssay y su mirada sobre distintos acontecimientos históricos. En sus últimos años, afectado por la ceguera, se dedicó a la pintura, produciendo alrededor de 70 obras que llegaron a exhibirse en el Centro Pompidou de París.
Su atelier fue su espacio de trabajo y refugio durante esa etapa final, retomando así una vocación artística iniciada en su juventud. Ese lugar forma hoy parte del museo en que se convirtió su casa de Santos Lugares, donde también se pueden ver registros audiovisuales en los que el propio Sábato describe sus pinturas con ironía.
En 2002, durante una visita a España, recibió diversas distinciones, entre ellas la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid, la Medalla de Honor de la Universidad Carlos III y el Premio Extremadura a la Trayectoria Literaria Iberoamericana. Posteriormente fue homenajeado por el Congreso Internacional de la Lengua Española y la Real Academia Española. En 2005 fue distinguido por el Colegio Nacional de La Plata, y en 2009 fue propuesto nuevamente como candidato al Premio Nobel de Literatura.
Entre sus reflexiones más recordadas se encuentra su crítica a las modas en el pensamiento y el arte, defendiendo la integridad intelectual. Ernesto Sábato falleció el 30 de abril de 2011 en su casa de Santos Lugares, a causa de una neumonía, a pocos días de cumplir 100 años.



